La Alocución del Presidente, Lejos del Estado de Emergencia de la Provincia San Juan

Por: Edwin Florian
El presidente Luis Abinader, a un año de gobierno, rindió cuentas o más bien ofreció un informe al país, de todas las cosas que el estado ha comenzado en materia de construcción, mejoramiento de la economía hasta los gastos y del sector salud en torno al Covid.

El presidente habló de todo, incluyendo de nuevos gastos que se harán en la República Dominicana, como un supuesto importante programa de infraestructura que, con la construcción de 434 importantes obras, cuya inversión total superará  70 mil millones de pesos. En el distrito Nacional la construcción de solución vial entre otras construcciones incluyendo un monorriel.

Entre todas las lindas palabras del presidente, en su discurso totalmente diseñado y adaptado a la sociedad, con pocas palabras rebuscadas, no apareció el nombre de la provincia San Juan, provincia que durante una semana fue el titular de primera plana de los periódicos de circulación nacional, debido a que el Consejo de Estado que se realizó aquí, el presidente declaró la provincia en Estado de emergencia, como la provincia más pobre después de Elías Píña.


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A un año de gobierno, la economía en la provincia Continua Igual, no han sido notable las obras de infraestructuras y el desarrollo agropecuario que contribuiría con el desarrollo de la provincia y palearía el nivel de pobreza que supera el 68%, según el mandatario.

Lo que sí hemos visto y sido testigo señor presidente, que las construcciones de las viviendas, en vez de haber un avance tecnológico en materia de la construcción, hemos ido en retrocesos, usted no ha visto las construcciones del antiguo Instituto de la Vivienda… Mitad block, mitad Madera, recuerde el cuento del lobo y los siete cerditos.

? Siete promesas de desarrollo que Luis Abinader hizo a los Sanjuaneros

Con ansias esperamos que en este nuevo año podamos ver algo de desarrollo en nuestra provincia, llena de hombres y mujeres trabajadoras, que cada mañana se levantan con nuevos ánimos de trabajar, aunque con la incertidumbre de si el pan que les llevarán a sus hijos sigue teniendo el mismo precio del día anterior.

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