El Niño se instala en el Pacífico y pone en alerta a República Dominicana

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El fenómeno climático El Niño ya se estableció en el océano Pacífico ecuatorial y podría convertirse en uno de los eventos más intensos de las últimas siete décadas, con un 63 % de probabilidad de alcanzar la categoría "muy fuerte" entre noviembre de 2026 y enero de 2027, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).

Para la República Dominicana, el escenario proyectado combina déficit de lluvias, temperaturas superiores a lo normal y una temporada ciclónica atípica —en un contexto en que el Gobierno no solo activó su Plan de Contingencia esta semana, sino que ya comenzó a racionalizar el uso del agua como medida preventiva.

Un 63 % de probabilidad de alcanzar la categoría "muy fuerte" entre noviembre de 2026 y enero de 2027, según la NOAA.

RD: más calor, menos agua

Aunque el fenómeno se origina a miles de kilómetros de distancia, en el Pacífico ecuatorial, sus efectos sobre el Caribe son directos y documentados.

Para la República Dominicana, un episodio intenso de El Niño se traduce históricamente en temperaturas superiores a lo normal y una reducción sostenida de las precipitaciones, especialmente durante la segunda mitad del año y los primeros meses del siguiente.

El Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) advirtió desde que el fenómeno podría provocar una disminución gradual de las lluvias y aumentar el riesgo de sequía meteorológica en varias regiones del país.

El meteorólogo Francisco Holguín reforzó este miércoles 18 de junio esa advertencia al exhortar a la población a mantener una cultura permanente de prevención, alertando que El Niño podría provocar períodos prolongados de sequía con afectaciones directas a sectores estratégicos de la economía nacional,.

La respuesta del Gobierno no se limitó a los planes de contingencia. El presidente Luis Abinader informó que el Comité de Agua y Construcción celebra reuniones periódicas cada martes para tomar medidas preventivas ante el escenario proyectado, y las autoridades ya iniciaron un proceso de racionalización del uso del agua.

Los embalses al 73 %, pero la alerta no cede

 Embalse parte del Plan de EGEHID, a través del cual se ha planificado la construcción de varios sistemas de hidrobombeo, nuevas presas, la limpieza de los embalses y un plan de modernización y repotenciación de las centrales hidroeléctricas existentes.
Embalse parte del Plan de EGEHID, a través del cual se ha planificado la construcción de varios sistemas de hidrobombeo, nuevas presas, la limpieza de los embalses y un plan de modernización y repotenciación de las centrales hidroeléctricas existentes.

El director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), Olmedo Caba Romano, aseguró este miércoles que las principales presas del país mantienen niveles favorables, con un 73 % de su capacidad total, lo que permite garantizar el suministro en el corto plazo.

Sin embargo, la advertencia implícita es clara: ese margen puede erosionarse rápidamente si los períodos secos proyectados se materializan con la intensidad que anticipan los modelos meteorológicos.

En esa línea, el INDRHI y la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) firmaron el 17 de junio un acuerdo de colaboración interinstitucional para promover la gestión sostenible de los recursos hídricos vinculados al sector agropecuario, una señal de que el sector productivo ya se posiciona ante un escenario de mayor escasez.

Un Caribe más seco y con olas de calor más intensas

En términos regionales, El Niño favorece condiciones más secas en gran parte del Caribe insular.

El ingeniero Martín Meléndez, profesor investigador del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec), advirtió que los modelos meteorológicos indican una probabilidad del 98,5 % de que el mundo experimente el período de temperaturas más altas registrado hasta la fecha entre lo que resta de 2026 y febrero de 2027.

Para el Caribe, eso significa olas de calor más frecuentes e intensas, con repercusiones directas sobre la salud pública, la producción agrícola y los ecosistemas costeros.

Menos ciclones en el Atlántico, pero el riesgo no desaparece

Uno de los efectos más conocidos de El Niño es el incremento de la cizalladura del viento sobre el Atlántico tropical, una condición que dificulta la formación y el fortalecimiento de ciclones tropicales.

En consecuencia, la directora del Indomet, Gloria Ceballos, proyectó una temporada ciclónica 2026 con 13 tormentas nombradas —por debajo del promedio histórico—, aunque advirtió que eso no significa que el país esté libre de riesgos.

La advertencia es pertinente: la primera tormenta tropical de la temporada, Arthur, ya se formó cerca de la costa de Texas, aunque sin amenaza directa para el territorio dominicano.

Los especialistas insisten en que un solo huracán de gran intensidad puede provocar daños catastróficos, independientemente del número total de sistemas que se desarrollen en la cuenca.

México confirma el fortalecimiento acelerado del fenómeno

El Servicio Meteorológico Nacional de México (SMN) fue uno de los primeros organismos en cuantificar la probabilidad de que El Niño alcance intensidad "muy fuerte": un 63 %, con su pico proyectado entre noviembre de 2026 y enero de 2027.

El organismo recordó que el fenómeno forma parte del ciclo ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), que modifica la circulación atmosférica y los patrones de lluvia y temperatura a escala global, con episodios que se repiten cada dos a siete años.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), por su parte, elevó por encima del 90 % la probabilidad de que las condiciones de El Niño se mantengan al menos hasta noviembre.

Varios especialistas ya manejan la posibilidad de que el evento alcance la categoría de "Súper El Niño", comparable a los episodios de 1997-1998 y 2015-2016, que dejaron secuelas económicas y humanitarias significativas en el Caribe

Cuando El Niño ya golpeó al Caribe

Los registros históricos son elocuentes. Los episodios fuertes de El Niño han estado asociados en el Caribe con períodos de sequía severa, pérdidas en la producción agrícola, reducción de los niveles de los embalses y aumentos sostenidos de las temperaturas.

En la República Dominicana, esos ciclos han presionado especialmente al sector agropecuario y a los sistemas de abastecimiento de agua en las zonas más vulnerables del país.

La paradoja del fenómeno es que, al reducir la actividad ciclónica en el Atlántico, puede generar una falsa sensación de seguridad.

Las autoridades de protección civil insisten en que la preparación ante huracanes debe mantenerse, pero el desafío inmediato y menos visible —la gestión del agua y el calor— requiere igual o mayor atención institucional en los meses que vienen.

Noticias de San Juan de la Maguana / Noticias de San Juan

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