Parte I
En menos de un mes, se habla de unos 44 jóvenes abatidos supuestamente al enfrentar a tiros a miembros de nuestra gloriosa Policía Nacional, cifra que mantiene alarmados a la clase juridica constitucionalista del país y regocijados a otros sectores de la sociedad, quienes al parecer ignoran el artículo 37 de nuestra Constitución, el cual establece el derecho a la vida y condena la Pena de muerte.
Ante la disyuntiva, se hacen necesarias opiniones coherentes, apegadas a nuestro ordenamiento jurídico, a los derechos de las personas, tanto de los agentes que implantan el orden dentro de la sociedad, así como de quienes practican el delito y de los que sufren violencia producto de esto.
Por esta razón, en nuestro enfoque no intentamos culpar a nadie para no cometer también una infracción, mucho menos intentamos hacer creer que los abatidos eran santa palomas, sino más bien buscamos hacer entender a quienes andan haciendo un uso excesivo de la fuerza del poder, que el estado en el que vivimos es de derechos y nadie está por encima de las normativas jurídica de nuestro país, de manera que quienes la infrinjan deben pagar tal y como lo establecen las mismas (con penas cohersitivas de libertad) no con asesinatos.
La ley del Talión ya no existe, se cambió por sanciones estipuladas en nuestro código penal Dominicano y la Pena de muerte no está incluida. Para los que no conocen la ley del Talión, les recuerdo que planteaba ojo por ojo y diente por diente, y los llevo a reflexion: ¿Se imaginan el desastre que seria una persona tener la facultad de matar a quien le mató un familiar o de robar a quien le robó, etc.?
Actuación policial:
Según datos adquirido de la Policía Nacional, esta es la institución Dominicana con los equipos y el material humano más preparados y sofisticados de la nación, capaz de realizar investigaciones tan exhaustivas y eficientes que ni el Ministerio Público las posee que es quien realmente dirige y coordina las investigaciones.
Entonces, siendo así y viendo las múltiples ejecuciones que están realizando agentes policiales contra presuntos delincuentes en la República Dominicana, podemos pensar que tanta inversión en nuestros policías ha sido en vano y que realmente han fracasado en materia de seguridad ciudadana, porque si para resolver el problema de la delincuencia debe ser matando a quienes delinquen, entonces el estado ha retrocedido décadas de esfuerzos, de avances, de capacitación y tecnología en un periodo muy corto de tiempo.

