La inteligencia artificial puede acelerar los procesos de digitalización documental, automatización y gestión de información en las bibliotecas, pero su implementación plantea desafíos éticos relacionados con la responsabilidad por los resultados, la protección de los documentos y la supervisión humana.
El tema fue abordado durante la 37. Asamblea de Bibliotecas de Iberoamérica (ABINIA) organizado por la Biblioteca Nacional, donde el experto en tecnología Juan José Díaz explicó que las bibliotecas llevan más de 20 años incorporando sistemas tecnológicos para digitalizar documentos y automatizar recursos, por lo que la inteligencia artificial representa una evolución de herramientas y procedimientos ya existentes.
Indicó que estas tecnologías permiten reducir de años a meses determinadas labores, como la transcripción, normalización de textos, extracción de información e indexación de documentos, lo que aumenta la productividad y libera tiempo del personal para desarrollar servicios de valor para los usuarios.
Sin embargo, advirtió que la automatización no garantiza resultados de calidad y recordó experiencias anteriores en las que se procesaron grandes cantidades de documentos sin alcanzar los estándares necesarios, lo que obligó a revisar los procedimientos y corregir errores.
El especialista insistió en que la inteligencia artificial no elimina la necesidad de supervisión profesional, pues corresponde a las personas detectar errores, verificar la información y tomar las decisiones finales.




