Por Rubén Moreta
Julián Rotter (1916-2014) fue un afamado psicólogo norteamericano, profesor de la Universidad de Connecticut, que hizo notables aportes a esa rama del conocimiento, entre ellas la Teoría del Aprendizaje Social (1954) y su Teoría sobre el Locus de Control, formulada en 1966.
Rotter define el locus de control como una expectativa generalizada de control sobre los reforzamientos. Los reforzamientos, conforme la psicología conductista, son cualquier estímulo que sigue a una conducta y que estimula o aumenta la posibilidad de que el comportamiento se repita en el futuro.
Conforme Rotter, el locus de control determina si un individuo atribuye causalidad de sus actuaciones a factores disposicionales internos (habilidad y esfuerzo) o a factores situacionales externos (azar, suerte o el poder de otros).
El autor divide el locus de control en interno y externo. Conforme este paradigma, el locus de control interno el individuo percibe que sus resultados son el producto de su propio enfoque, esfuerzo, dedicación, habilidad o responsabilidad.
Rotter define el locus de control externo como la creencia psicológica de que los acontecimientos de la vida diaria ocurren debido a factores ajenos a las propias acciones del individuo, como la suerte, el destino, el azar o la intervención de otras personas. En el locus externo, la razón de la dificultad personal no obedece a razones propias, sino a elementos exteriores, que están fuera de nosotros, el “otro” o “los otros” son los generadores o causantes de lo que nos pasa.
En resumen, conforme la psicología de Rotter, los premios, castigos o resultados que recibimos en todas las actividades de la vida diaria tendrán un control o influencia interna o externa.
El enfoque del locus externo del Profesor Rotter tiene aplicación al caso del sujeto dominicano, quien tiende siempre a buscar el origen de sus dificultades fuera de sí, en los demás, en la “mala suerte”, en que “mamá y papá no me dieron”, en que “nací en la pobreza en el campo o en el barrio marginado”, en que los dirigentes de mi partido “no me ayudan o no me toman en cuenta”, en la supuesta “envidia” que me tienen los demás, etc.
No es pesimismo, pero los dominicanos mayoritariamente, y no exagero con el determinismo, buscan siempre “un culpable o responsable” fuera de sí de sus dificultades, rezagos o falencias.
Es tiempo de cambiar. Como sociedad debemos y tenemos que superar el “locus externo”.
El autor es Profesor UASD.





