Despierta El Sur.- Periódicos y otros medios de comunicación en San Juan de la Maguana
Según el Archivo General de la Nación, el periódico sanjuanero más antiguo del que se tiene constancia es Pabellón Dominicano, órgano de difusión de la Revolución de los Seis Años. Aunque redactado en San Juan de la Maguana, su impresión se realizaba en Puerto Príncipe, lo que evidencia desde temprano la vocación regional y política del periodismo sanjuanero.
Según el Archivo General de la Nación, el periódico sanjuanero más antiguo del que se tiene constancia es Pabellón Dominicano, órgano de difusión de la Revolución de los Seis Años. Aunque redactado en San Juan de la Maguana, su impresión se realizaba en Puerto Príncipe, lo que evidencia desde temprano la vocación regional y política del periodismo sanjuanero.
A comienzos del siglo XX, de acuerdo con Badín Garrido, aparece en San Juan Ecos de Santomé, fundado por Eduardo Romero Matos y producido en una modesta imprenta local. En su aspiración de alcanzar mayor cobertura geográfica, esta publicación adoptó posteriormente el nombre de El Correo del Sur.
Un lugar singular en la historia del periodismo sanjuanero lo ocupa el periódico El Cable, editado en la imprenta de Emigdio Osvaldo Garrido Puello (Badín) entre 1920 y 1930. Este medio se erigió como la voz más firme contra la intervención militar norteamericana, particularmente frente a las pretensiones de uso exclusivo de las aguas de los ríos Yaque del Sur y San Juan para beneficio del Ingenio Barahona. Desde sus páginas se impulsaron importantes causas de desarrollo regional, como la construcción del puente sobre el Yaque del Sur, la culminación de la carretera Sánchez y la ejecución de los principales canales de riego de la provincia, así como la defensa de un tratado fronterizo definitivo y de una política de dominicanización de la frontera.
En El Cable, que evolucionó de semanario a bisemanario, escribieron los hermanos Víctor y Badín Garrido Puello y se iniciaron figuras del periodismo como Carlos Peguero, Francisco Valenzuela e Isaías Herrera L., entre otros. La excelencia profesional, la fidelidad a los hechos y la ética informativa convirtieron a El Cable en arquetipo de prensa responsable. Tras la llegada al poder del brigadier Rafael Leónidas Trujillo en 1930, este “pequeño gran periódico”, en palabras de Américo Lugo, optó por cerrar antes que prostituir sus páginas con alabanzas al régimen.
Entre 1932 y 1963 circuló el periódico Santomé, editado por Isaías Herrera L., Carlos Peguero, Francisquito Valenzuela, Juvenal Lagranje y Antonio Paulino S. Aunque no fue órgano oficial del régimen, refleja con claridad el clima de autocensura y restricción de libertades de la época.
En 1969 surge Maguana, dirigido por el periodista Luis E. Jiménez de León desde la calle Dr. Cabral núm. 55, con una trayectoria de once años de circulación.
En 1942, los estudiantes de la Escuela Normal fundan Estudiantina, vocero mensual del estudiantado. Tras un período de silencio provocado por la migración universitaria de sus fundadores, la publicación es retomada en 1955 por la generación de Antonio Ballista, Mario Viñas Betances, Uribe Romero y Carlos García Mendieta (Carlos Carlita).
En 1942, los estudiantes de la Escuela Normal fundan Estudiantina, vocero mensual del estudiantado. Tras un período de silencio provocado por la migración universitaria de sus fundadores, la publicación es retomada en 1955 por la generación de Antonio Ballista, Mario Viñas Betances, Uribe Romero y Carlos García Mendieta (Carlos Carlita).
Luego del ajusticiamiento de Trujillo y el retorno del exilio del PRD, así como la creación de la Unión Cívica Nacional, surge en San Juan Tribuna Libre, dirigida por el licenciado José Óscar Viñas Bonelly, con la colaboración de Víctor Fleury y numerosos luchadores recién excarcelados.
En el ámbito radial, la primera emisora fue Radio San Juan, fundada en 1954 por el profesor Alfredo Achécar, seguida por Radio Centro (ARCO) en 1959, propiedad de los hermanos Ramírez.
La primera incursión sanjuanera en el periodismo digital corresponde a Cultura del Pueblo de San Juan, creada por el ingeniero José Enrique (Ike) Méndez, actual director del portal Identidad Sanjuanera.
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II. Incursión somera en la historia de las revistas sanjuaneras
Dr. Sobieski de León
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II. Incursión somera en la historia de las revistas sanjuaneras
Dr. Sobieski de León
Las preguntas fundamentales —cuándo nacen, cómo, dónde, quiénes las crean y por qué— requieren aún investigaciones más profundas. No obstante, los datos disponibles permiten trazar un panorama inicial.
Durante la primera mitad del siglo XX no se registran revistas sanjuaneras. Es a partir de la década de 1970 cuando surge la primera: La Sureña, fundada, dirigida y administrada por el abogado y escritor Héctor Matos Domínguez. Su objetivo fue recoger la vida sociocultural local y ofrecer un espacio a los escritores sanjuaneros sin canales de publicación. Fue además la primera revista impresa en sistema offset en San Juan de la Maguana, con una circulación cercana a diez años y distribución incluso en Santo Domingo y universidades de los Estados Unidos.
En la década de 1980 aparece Barriga Verde, dirigida por el poeta y periodista Rafael Emilio Pineda, de existencia efímera.
Los años noventa constituyen la verdadera “década de las revistas sanjuaneras”, con la aparición de Mercosur, Racimos de Uva, Podemos, San Juan 2000 y Magisterio.
MERCOSUR surge en 1992-93 por iniciativa del financiero Rodolfo Mateo, con énfasis en análisis económicos y socioeconómicos. Publicó apenas dos números.
PODEMOS (1995-96) fue una revista del Obispado de San Juan, coordinada por la periodista Xiomara Domínguez, dedicada a temas ecológicos y de doctrina social.
SAN JUAN 2000 nació en 1998, como continuidad de Barriga Verde, también bajo la dirección de Rafael Emilio Pineda, con tres números iniciales y posterior reaparición en 2002.
RACIMOS DE UVA, fundada en junio de 1995 por el doctor Sobieski de León Lazala, es la publicación de mayor longevidad, con más de 138 números ininterrumpidos y una notable regularidad editorial.
MAGISTERIO (1995-1996) fue una revista pedagógica auspiciada por el programa PRIDEP, dedicada a la educación primaria, de corta duración pero significativo impacto formativo.

