GoldQuest y su callejón sin salida

Por: Filimón Batista

Siguen dando los más prolíferos resultados las incontenibles Fuerzas Sociales, articuladas en toda la provincia de San Juan a fin de evitar la intervención minera en la Cordillera Central, disfrazada de un pequeño proyecto minero llamado Romero, localizado en la cuenca alta de la presa de Sabaneta.


Si bien es cierto que voces agoreras se apuran en descalificar los resultados del pujante ejercicio social de organizaciones, personalidades y la población en general en defensa de las aguas y el medio ambiente de San Juan y el Suroeste, no menos cierto es que la empresa promotora del Proyecto Romero, la transnacional Gold Quest, se encuentra en UN CALLEJÓN SIN SALIDA, al no poder lograr la Licencia Social que requiere para ejecutar su plan, dado que su propuesta se fundamenta básicamente en una oferta económica, de la cual San Juan no está interesada y que en ninguna manera compensaría lo financiero el potencial pasivo ambiental milenario que podría dejar dicha operación minera en la Cordillera Central, MADRE DE LAS AGUAS.

En sus planteamientos la empresa no puede aportar satisfactorias respuestas a las interrogantes que dejan sus propios escritos, ya que, de manera contradictoria empezaron diciendo que en la zona de estudios no había agua subterránea, cuando ya habían publicado un estudio técnico que daba cuenta de la existencia de un caudal subterráneo de 14,4mᶾ/h.


Asimismo, los argumentos de la empresa GoldQuest sobre no utilizar agua del Rio San Juan para sus operaciones, se desplomaron al ser encontrado un escrito dentro del proyecto técnico, donde la empresa plantea que “se han diseñado Infraestructuras para el desvío de agua superficial a fin de manejar escorrentías y arroyos locales desde las instalaciones”.  Además de que la lluvia caída en el sito son propiedad de la cuenca del rio. Igualmente, Gold Quest admite en sus estudios que el yacimiento minero está en los ríos La Guama y San Juan, mientras en público ha tratado de justificar lo contrario.

En torno a la geomorfología del entorno, la empresa describe la zona como una zona de cañones, caracterizada por barrancos y saltos de hasta 180 metros. Esa condición natural no permitiría desviar aguas de contacto a ningún lugar que no sea el Rio San Juan.

Aunque la propuesta minera es de carácter mayúsculamente subterráneo, eso no elimina el movimiento de importantes volúmenes de suelo, cuyo último destino sería el embalse de la Presa de Sabaneta, disminuyendo su capacidad de embalse y causando contaminación de las aguas. Asimismo, los volúmenes de material contaminado que la empresa prevé dejar fuera de los túneles por años (75% del total), es una muestra del peligro ambiental del proyecto.

Aunque se propone una separación física del concentrado, se quiere ocultar la existencia de enormes cantidades de metales pesados, asociados naturalmente con metales de alto valor comercial, que superan entre 140 y 450 % la disponibilidad de oro o plata, lo que pondría en peligro inminente la salud humana, la del agua y del ambiente en general.

En el ámbito legal, el estudio presentado por Gold Quest omite la declaración que hace la Constitución de la Republica sobre las cuencas altas de los ríos, como Áreas de Protección Especial; se ignora el valor que le asigna la carta magna al agua, al calificarla como un recurso esencial para la vida, inalienable, imprescriptible e inembargable, cuyo uso para consumo humano está por encima de cualquier otro uso.

Al diseñar sus instalaciones y estructurar sus propuestas, Gold Quest menosprecia lo contenido en el artículo 86 de la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales, donde se prohíbe todo tipo de instalaciones al lado de las fuentes de abasto de agua para la población y la industria, aun cuando sus residuales tratados presenten riesgos de contaminación física, química, etc.

No es posible que se le dé prelación al proyecto, si con ello se pone en riesgo la oferta de agua potable para cientos de miles de personas, la agropecuaria y la industria de la región Sur del país, sobreponiendo el Interés particular al Derecho Fundamental a la Vida y al Derecho Difuso y Colectivo.

San Juan sigue creciendo enormemente, tanto en lo agropecuario como en la inmobiliaria, en lo académico, lo comercial y otras importantes áreas, lo que nos refleja un futuro altamente promisorio, sin tener que recurrir a la malsana y arriesgada minería metálica extractiva.

El autor es Ambientalista y Dirigente Social

Para comentar selecciona la opción de Facebook