Ezequiel Molina: hombre de profunda fe y responsabilidad ciudadana

Como muchos saben, yo no soy un hombre de fe. No he sido tan dichoso como otros a quienes amo profundamente y que han sido “tocados” por el Espíritu Santo. Yo solo he tratado de estar en paz conmigo mismo, con mi consciencia y con el Creador. Pero hay otros, como algunos de mis hijos, que realmente sienten, disfrutan y promueven ese contacto permanente con Dios.

El caso de don Ezequiel Molina Rosario, es otra cosa; y no es porque sea diferente a mis hijos sino, porque don Ezequiel ha trascendido en el culto y ha elevado su accionar al grado de Ministerio, por lo que me siento muy satisfecho y orgulloso de haber tratado con él en persona y con su familia, especialmente con su hijo “Ezequielito”.


Hasta este punto, quien habla es Rolando Robles padre. En lo adelante, trataremos de transmitir la opinión muy personal de algunos de mis hijos, especialmente la de Iván R., el mayor de mi prole.

La intención de esta cuartilla es poner en contexto las declaraciones del Reverendo Molina padre sobre algunos aspectos de la vida diaria dominicana, y que han motivado muchos comentarios en los medios de comunicación pública. De entrada, señalaremos una verdad que, por lo general, casi olvidamos todos y que unos cuantos, siniestra y maliciosamente, le agregan un tanto de perversidad al olvido.


La realidad es que los hombres de Dios, tratan de interpretar a Dios siempre y vivir bajo su influencia permanentemente. Don Ezequiel es uno de ellos y cuando habla lo hace a sabiendas de que es humano y “nunca pretende reemplazar a su Dios”. Él habla como hombre en funciones ministeriales y desde luego, como ser humano, puede cometer y reconoce que comete errores.

Pero lo que nos ocupa no es la convicción personal de don Ezequiel, que está mas que altamente demostrada. Lo prueban los mas de 60 años de existencia del ministerio “La Batalla de la Fe”, desde aquellos tiempos en que junto Demetrio Montero Méndez y en el antiguo estadio de La Normal, don Ezequiel trilló el camino de la prédica cristiana y ciudadana, colectiva y de forma monumental.

Ahora, démosle un vistazo a lo que dicen que dijo don Ezequiel en su comentario sobre el comportamiento de la Policía Nacional: “cuando ya la policía no puede más, entonces se le aplica el intercambio de disparos”. Por esta expresión, pronunciada sin la menor intención de hacer daño, empezó la inquisidora campaña contra un “hombre de Dios”, aunque esta vez no provino de las ergástulas morales de la iglesia de la Edad Media sino, de las “mentes de avanzada de un periodismo” tan cómplice como lisonjero, venal e hipócrita hasta los tuétanos. El periodismo que reina en el Siglo XXI, también llamado El Siglo de las Sorpresas Insólitas.

Ezequiel Molina

Y también aquí empezaron las divergencias entre mi hijo y yo. Iván sostiene que don Ezequiel simplemente dijo algo que todos afirman, aunque todos, también niegan. Por eso el sobre nombre de Siglo de las Sorpresas Insólitas. Los moralistas de pacotillas hasta rasgan sus vestiduras, avergonzados de una verdad tan sólida como una piedra de cualquier pirámide egipcia.

Yo, sin embargo, que no poseo la agilidad mental de mi retoño y que he perdido el don de la solemnidad de juicio -que tal vez nunca tuve- me inclino por creer que en el fondo, los que condenan a don Ezequiel no se molestaron siquiera en examinar que en la expresión en cuestión, el Reverendo Indómito, cultivador de un púlpito tan aguerrido como valiente, responsable y de profundo sentido ciudadano, ni siquiera expuso algún juicio de valor. Sencillamente se limitó a narrar hechos que todos conocen.

Quizás lo mas parecido al periodismo de barricada que muchos quieren sustentar, sería preguntarse: ¿Hasta qué punto don Ezequiel pudiera tener razón con la denuncia que encierra su comentario? Evidentemente, la respuesta no es nada rentable para los viles comentaristas nuestros.

Mas adelante la prensa recoge el espíritu y la esencia del comentario de don Ezequiel:

“Hay que ponerse en el pellejo de los policías, porque la verdad es que, tal vez, no hay otra cosa más a la mano que ellos puedan hacer, porque si ellos van a perseguir, ellos no han hecho ningún pecado, pero van a perseguir a un grupo de delincuentes, esos delincuentes les contestan disparándoles…entonces algunas personas quieren que la policía les conteste con flores y no se puede. Al malo hay que tratarlo con cuidado pero como que es malo, cuidándose porque si se descuida barre”

En este punto, tanto Iván como yo, creemos que la ciudadanía debe leer e interpretar con cuidado y sinceridad, buscando ¿en dónde está el exabrupto que se le quiere atribuir al reverendo Ezequiel Molina Rosario?

¿Será que en el fondo buscan disminuirlo o callarlo, hoy en la postrimería de su vida de sacrificio y entrega a la palabra de Dios y al bienestar de sus conciudadanos?

Porque nunca antes lo intentaron, cuando él rebosaba energía y disposición al granel. A lo mejor piensan que se acabó la Batalla de la Fe, agrediendo inmerecidamente al tronco de este árbol inmenso. Pero se equivocan, el relevo ya está listo: Ready, Able and Willing, como dicen los americanos de la calle.

¡Vivimos, seguiremos disparando!

rolrobles@hotmail.com

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