Plan San Juan

Tan cierta esa depauperación, que el presidente Abinader tilda de “inaceptable”, es que su población local acumule el doble del índice socio-económico promedio de pobreza de todo el país.

Un plan ambicioso que el mandatario asegura que es ahora cuando llegará el verdadero cambio a la vida de los sanjuaneros.

Tiene prácticamente de todo, por lo que resiste el calificativo de integral; contempla zona franca, con lo que dejaría de ser una de las cuatro provincias donde no hay parques de ese tipo, un aeropuerto, reestructuración de las deudas de los agricultores y financiamiento de proyectos agrícolas, avícolas, apícolas, piscícolas y ovino-caprinos.

Un punto nodal del plan es la transformación de la matriz productiva hacia una más diversificada y de mayor productividad, pues el 35 % de la población activa trabaja en la agricultura, en comparación con el 7 % que se dedica a esta actividad a nivel nacional.

Otro aspecto que enseña que la mira está puesta en el futuro es la instalación de un recinto del Instituto Superior de Agricultura en Bohechío, para la preparación académica de los jóvenes de la región.

En lo que podría “cojear”, según dirigentes de los productores, es respecto al agua. “Sin el recurso agua de por medio garantizado, muchas otras ‘patas’ del plan se frenarían”, calculan.

Y no es que no lo abarque, porque está involucrado el Indrhi para la limpieza de canales y drenajes y la terminación de reservorios, estudios biométricos para la presa de Sabaneta y la licitación para la construcción de la presa de Mijo, con dos embalses, anuncios que al parecer no tuvieron suficiente impacto.

Pero ahí está el Plan San Juan, que hay que saludar y apoyar, con la esperanza en lo que proclamó el presidente Abinader: que marcaría la diferencia de cómo se hacía en el pasado.

Editorial: El Caribe

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