¿POR QUE AMO AL HOSPITAL DR. ALEJANDRO CABRAL?

Tengo múltiples motivos para amar a esa institución de salud llamada Hospital Regional Dr. Alejandro Cabral. Institución que siempre ha estado comprometida con brindar servicios de calidad y con rostro humano a los más necesitados. Independiente de lo que se hable o se diga por fuera, la realidad es que en el Hospital Alejandro Cabral hay personas comprometidas con brindar un buen servicio a la población que acude al mismo porque es su única opción, dado que no pueden buscar la solución a sus situaciones de salud en un centro médico privado.

Y si, es cierto no todos los que acuden al hospital van a estar contentos y conformes con la atención y el trato brindado.  La pregunta obligada seria: En que institución el 100% de los usuarios esta contentos y conformes con el trato brindada.  Siempre habrá disgustos y descontentos.  El mismo Jesucristo en su transitar por la tierra no pudo mantener contentos y conformes a todos sus seguidores, imagine si un simple mortal lo podrá hacer.

Pero como siempre digo: La realidad es el criterio de la verdad, y solo el tiempo da evidencias.

Amo ese hospital por:

1- En el tuve el privilegio de arribar a esta tierra un 12 diciembre a las 12 del mediodía de un año X…

2- En ese hospital, que obviamente cuando nací no se llamaba Alejandro Cabral, sino Hospital Santome, nos refugiábamos en tiempos de huracanes y tormentas pues vivía detrás de él.

3- Es este hospital quien me ayudo a completar mi formación académica como médico y como especialistas, guiada por médicos de una capacidad de servicio, empoderamiento, empatía, responsabilidad, amor a su trabajo y su carrera, médicos formadores, tales como: Ramon Evangelista, Dr. José De la Cruz Acosta Luciano, Dr. Tirso Comas Reyes, Dr. Héctor Ortiz Sánchez, Dr. Onésimo Suriel, entre otros. Personas que anteponían los intereses de los pacientes que acudían al hospital a sus propios intereses personales. Personas que no decían no al trabajo.  No decían no se puede.  No les decían a los pacientes: Usted llego tarde venga luego.  Personas que servían por amor y con amor. Verdaderos colaboradores y amigos. Verdaderos profesionales al servicio de los intereses de los demás.

4- Este hospital me impulso, me dio a conocer, me enseño la importancia de servir a los demás. Me enseño que debo ponerme en los zapatos de las personas que acuden a él en busca de ayuda.

5- Me enseñó a no decir no puedo, no tengo tiempo, luego será. Me enseño que a las personas hay que verlas como quisiéramos que nos viesen a nosotros mismos.

6- Me enseño que las mujeres en labor de parto más que malas palabras y malos tratos necesitan un médico empático, que se solidarize con su dolor, que se deje tomar de las manos por ellas cuando el dolor se les hace intolerables, y que no les griten insultos e improperios porque estén llorando a causa del intenso dolor del trabajo de parto.

7- Me enseño que el placer y la satisfacción más grande es ver la cara de felicidad de una madre frente a su hijo recién nacido y las risas y felicitaciones de los familiares.

8- Me enseñó a valorar y a valorarme.

9- Me impulso a formar recurso humano competente y me enseño que nuestros mejores aliados son las enfermeras y que con ellas todos los proyectos solo tienen un destino: EL ÉXITO ROTUNDO.

10- Me enseñó a compartir mis conocimientos, pues el conocimiento no compartido de nada sirve.

11- Me enseño que con cariño y humildad se llega más lejos y se logran más rápido los objetivos.

12- Me dio la oportunidad de fundar una escuela de residencias médicas y de conocer a una persona maravillosa, la cual fue mi contraparte en este maravilloso proyecto. Me dio la oportunidad de conocer a la Dra. Ivelisse Beltre, actual gerente general de residencias médicas.

13- Me dio la oportunidad de conocer una carrera maravillosa y de la cual tenía poco o ningún conocimiento: LA MEDICINA FAMILIAR Y COMUNITARIA. En mi opinión la mejor de las especialidades. Y por eso me siento honrada de ser Gineco-Family.

14- Por todo eso y más AMO AL HOSPITAL REGIONAL DOCENTE DR. ALEJANDRO CABRAL.

Dios les bendiga.
Con amor, Dionni Batista.

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