Biden acude a la Reserva Estratégica de Petróleo para tratar de frenar la inflación

Según ha avanzado la Casa Blanca, el Departamento de Energía empezará en diciembre a poner disponibles 32 millones de barriles de crudo a través de un mecanismo de intercambio, según el cual volverán a la Reserva Estratégica en los próximos años, concretamente entre 2022 y 2024. Los otros 18 millones de barriles incluidos en el plan saldrán de una venta de petróleo que el Congreso ya había autorizado previamente y que ahora simplemente se adelanta. La Casa Blanca de momento no puede calcular cuándo los ciudadanos empezarán a sentir los efectos en su bolsillo.

Acción diplomática coordinada

Washington, que con 620 millones de barriles tiene la mayor reserva estratégica de crudo del mundo, no da este paso en solitario. De hecho, lleva semanas negociando con otros países y el anuncio de su acción se produce en paralelo a otras medidas que se van a adoptar en China, India, Japón, Corea del Sur y Reino Unido. La decisión coordinada de acudir a reservas, la mayor acción conjunta entre grandes economías que se realiza fuera de los auspicios de la Agencia Internacional de Energía (de la que China no es miembro), representa un triunfo diplomático. Es la primera que se produce desde que en 2011 EEUU y otras 27 naciones acudieron a reservas para remplazar la producción que se paralizo en Libia por la guerra (las otras acciones coordinadas se produjeron durante la Operación Tormenta del Desierto en la Guerra del Golfo en 1991 y en 2005 por el golpe del huracán Katrina).

El paso anunciado este martes también amenaza con elevar las tensiones con la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, incluyendo Rusia. EEUU lleva desde verano presionando sin éxito para que incrementen su producción más allá de los 400.000 barriles diarios añadidos a esa producción. Se espera que la OPEC+ de una respuesta en su reunión de la semana que viene.

Críticas republicanas

En casa a Biden le han llovido inmediatamente las críticas de los republicanos, que están usando los altos precios de alimentos y gasolina como arma política. El líder de la minoría en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, ha denostado en un comunicado la decisión de acudir a las reservas como “una descarada estratagema política justo antes de Acción de Gracias”, la fiesta que se celebra esta semana y en la que se realizan numerosos desplazamientos (concretamente se espera que más de 48 millones viajen en coche a sus reuniones familiares). También el expresidente Donald Trump ha distribuido un comunicado atacando al demócrata.

La semana pasada Biden también pidió a la Comisión Federal de Comercio que examine qué está pasando en los mercados de gas y petróleo para determinar si se están produciendo “conductas ilegales” o prácticas contra la competencia que estén manteniendo artificialmente los precios altos. Y el lunes la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, aseguró que van a “seguir presionando a las petroleras que han hecho beneficios record” y “controlando” que no realicen esas prácticas.

La decisión de acudir a las reservas, sumada a un anuncio la semana pasada de subastar derechos de perforación en el Golfo de México, está poniendo además a Biden en una situación paradójica y según los críticos “contradictoria” respecto a su agenda de apuesta por una transición a energías verdes. En prevención a esas críticas, la Casa Blanca ha cerrado su comunicado en que anunciaba la medida este martes recordando que la Administración “sigue comprometida con las ambiciosas metas de energía limpia del presidente”.

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