Desde “miel amarra hombre” hasta polvo para conseguir visa, en un mercado de brebajes “milagrosos”

Ashley Ann Presinal
Santo Domingo, RD

Desde “Dame la visa” y “Yo puedo y tú no” hasta “Le­vanta caído”, son las curio­sas pócimas y brebajes que se venden en las botánicas de la capital y que prome­ten entre otras cosas res­taurar relaciones amorosas, curar enfermedades catas­tróficas e incluso ahuyen­tar a “malos espíritus” que atormentan a la gente, con un sólo requisito: ¡creer en su poder!

A estas plazas esotéricas, como también se les llama, acuden personas “desespe­radas” que buscan solucio­nes alternativas a sus pro­blemas personales, muchos aparentemente imposibles de resolver.

Estas tiendas, en su mayo­ría ubicadas en mercados, son también frecuentadas por aquellos que “hacen trabajos” propios del vu­dú o la santería, quienes se abastecen de aceites, per­fumes, velones, hierbas, ro­pas y otros insumos para preparar el ambiente de los rituales.

Los precios son tan va­riados como las propias sus­tancias, por ejemplo el cos­to de los perfumes puede ir desde los RD$10 hasta RD$1,000 ya que todo de­pende de la calidad del pro­ducto, según explican los vendedores.

Las recetas son práctica­mente infinitas. Para “tra­bajos privados” a los cre­yentes se les puede indicar múltiples combinaciones de sustancias, dependiendo del problema que les aflige.

Así, aquellos que buscan que el amor toque la puerta de sus vidas compran “Miel de atrapa hombres”, “Amor brujo” y “Amarra hombres”, mientras que los que esperan que llegue abundancia a sus vidas pagan por “Lluvia de suerte”, “Imán del dinero” o “Liga del éxito”.

En resumen, la mayoría de la gente acude a las bo­tánicas en busca de tres ele­mentos fundamentales: amor, dinero y suerte.

La experiencia de cerca
Es el caso de Don Julio, seu­dónimo utilizado para prote­ger su identidad, quien visita todas las semanas la botáni­ca “7 potencias”, ubicada en el Mercado Modelo de San­to Domingo, en busca de su combinación “infalible” de perfumes.

Don Julio asegura que se saca la lotería siempre que “juega los números”, debi­do a que sabe combinar a la perfección cinco aromas que le dicen “los premios en sue­ños”.

“Hay gente que no cree en esto pero todo tiene su po­der”, afirma con vehemencia.

Su receta es sencilla: mez­cla “Leguá” (misterio africa­no), “Loción dichosa”, “Don dinero”, “Embrujo” y “Siete gotas de suerte”. Luego se lo unta en la frente y detrás de las orejas antes de dormir, y repite esta rutina todos los días.

Pero Don Julio también ha estado cerca de “fuerzas ne­gativas”, como él le llama, que pretenden hacerle daño a través de “misterios” y sus­tancias. Relata que hace un tiempo se enfermó “por un líquido que le echaron en la bebida”.

Señala que existen unos baños, llamados despojos, que “quitan la negativa del cuerpo” y sirven como “con­tra” de los embrujos. Los in­gredientes para la “cura” los venden en botánicas como la que él frecuenta.

Antes de despedirse, re­calca que la gente va a esas tiendas para “salvar sus vi­das”, porque existen perso­nas con “poderes negativos” que buscan “hacerle maldad al prójimo”.

Para el “bien” y el “mal”
“Todo va a depender con la fe y la intención con las que hagas las cosas”, subraya Edi­son Rodríguez, dueño de la botánica “7 potencias”, al se­ñalar que vende una serie de productos que se usan para ambos propósitos: el bien y el mal.

Según detalla, cuando se hacen “trabajos” de vudú la intención con la que el cre­yente acuda a la consulta de­cidirá el destino de terceros o de la misma persona.

“Por ejemplo yo te vendo una pareja de muñecos que si tú los pones de frente es pa­ra atraer a tu pareja, pero ese mismo par de muñecos si los pones de espalda los va a des­unir”, explica.

Algo parecido también su­cede con los llamados “mis­terios”, seres que se introdu­cen en la mente y cuerpo de los creyentes mediante “tran­ces”, y que tienen por padri­nos a santos de la Iglesia Ca­tólica.

Edison explica que con la misma fe con la que una persona acude a “Anaisa”, nombre del misterio, para “arreglarse” con alguien, puede ir a decirle lo contrario al mismo misterio y pedir por el mal de esa persona.

Es el mismo ser, la misma persona que te está haciendo el trabajo. Todo es lo que tú tengas dentro”, continúa.

Ingredientes secretos
Las botellas y perfumes se elaboran en distintos lugares del continente americano, al­gunos son importados de Ve­nezuela, otros de México y una parte se produce en sue­lo dominicano.

Cada producto tiene com­ponentes distintos de acuer­do a su fin, y sus ingredientes son “secretos”. Solamente los conocen aquellos que los pre­paran, distribuyen y conocen del “misticismo” que los en­vuelven.

“Jala jala y Jalón es prácticamente lo mismo, pero Jala jala se utiliza más para el amor y Jalón es más para dinero y negocio”, explica Edison.

Comenta que la mayoría de los productos que vende en “7 potencias” se colocan en la piel, como los perfumes, o se queman en lámpara preparadas, como los aceites.

“Ya cuando son tomadas (las pócimas), son preparadas por la persona que te lo va a dar a ti, por el brujo. Es lo primero que le digo a la persona, no yo no vendo nada que se tome”, resalta el vendedor.

Diferentes usos

Hay dos tipos de productos en botánica, los de despojo amargos para “alejar lo negativo” y los de despojo dulces, para “atraer lo positivo”.

Si una persona quiere limpiar su casa de las “malas energías” le indican conseguir un “Espanta diablo” o “Espanta espíritu” y mezclarlo con amoníaco y alcanfor en una cubeta de agua.

“Preparas una cubeta con agua y lavas tu casa, siempre sacando de atrás para afuera, siempre sacando por la puerta principal”, detalla Edison.

También se utilizan cáscaras de cítricos quemadas con incienso para purificar.

En el caso de que esa persona desee atraer más clientes a su negocio, entonces realiza el mismo proceso con “Calienta negocio”, “Llama negocio”, “Llama cliente” o “Mucha gente”.

De igual forma se usan raíces y hojas hervidas para “extraer la suerte”, entre ellas la “Vini vini”, “Arrasa con to” y la “Abre caminos”.

SEPA MÁS
Una tradición

El vudú no es algo actual, data desde la época de la colonización cuando esclavos africanos empezaron intercambiar con españoles e indígenas aspectos de su cultura, entre ellas la religión.

De acuerdo con la antropóloga Martha Ellen Davis, el vudú dominicano es un culto a los “luases” o “misterios”, una devoción a los santos y muertos, un acto de curación y asesoramiento a los vivos.

Las llamadas “consultas privadas” no son más que la función del vudú como “culto médico”. Allí, los “servidores de misterio” recurren a sus facultades de curandero según la indicación que dan los espíritus.

Dato curioso
Algunos creyentes utili­zan estos brebajes para ob­tener visa estadouniden­se o con el fin de que “fir­men” a los jóvenes en el béisbol.

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