“Es difícil no violar el toque de queda cuando no he conseguido nada para comer”, relata chiripero


Los trabajadores informales 
han sido unos de los más afectados por el toque de queda como medida para contrarrestar el avance de la pandemia del coronavirus en el país. Al no contar con un ingreso seguro, a diario requieren salir a las calles y agotar un tiempo indefinido para ofrecer sus servicios y mercancías.

El chiripero, limpiabotas, el vendedor ambulante, entre otros, dependen del día a día. Son sus propios jefes, no hay un horario establecido que marque el final de su jornada. Marcharse a sus hogares depende de haber reunido una cantidad considerable de dinero para el sustento de su familia.

Mártires Encarnación, un chiripero que se traslada todos los días desde el sector San Carlos a la Zona Colonial, relata qué tan difícil ha sido para él no violentar el horario del toque de queda.

«El gobierno debe preguntarse qué tiene el pobre para sustentar sus necesidades, porque no se están tomando buenas medidas. El que tiene trabajo estable no tiene que preocuparse como los que buscan el día, día.  Cómo no violar el toque de queda si no tengo nada y me agarro de lo que consigo a diario», reprochó Encarnación quien confesó que ha sido apresado en varias ocasiones.

Ese es el mismo reclamo de Vladimir Carvajal, un chiripero de la misma zona: «Esas multas le están haciendo un hoyo a la población. El cheque (salario) de un ciudadano se lo está llevando la Procuraduría cuando te sancionan cuatro veces en un mes«.

Edward Antonio Michel, un mecánico que tiene su taller en la avenida Ovando, confesó que fue multado por no llevar la mascarilla mientras hablaba por teléfono en su lugar de trabajo. Aunque está de acuerdo con las sanciones consideró que es un exceso sancionar a un ciudadano aún estando alejado de los demás.

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