La calle es la “sala de espera” de la Maternidad La Altagracia


Santo Domingo, RD.- Cuando se espera en incertidumbre las horas se hacen largas y la desesperación empieza a abrirse paso. Minutos, horas e incluso días es el tiempo de espera al que se someten los familiares que acompañan a pacientes embarazadas de la Maternidad Nuestra Señora de la Altagracia, ya que no les permiten pasar de la puerta de entrada.

Desde la madrugada del sábado, María Evangelista aguarda por su hermana, quien según sus indagaciones informales, entró en labor de parto el pasado domingo.

A más de 48 horas de angustiante espera, acostada en una acera debajo del sol con bultos llenos de ropa, María quiere saber el estado en que se encuentra su hermana y cuál es el sexo de su sobrino. No obstante, no ha obtenido ninguna información por parte del personal de la Maternidad.

“Yo no he sabido si es hembra o varón. Hasta que yo no sepa de ella no me voy”, exclamó, mientras que con impotencia dijo que no ha podido bañarse, comer ni dormir por las condiciones en las que espera.

María dice que recorrió desde el kilómetro 26 de la carretera de Yamasá para acompañar a su hermana a la Maternidad de la Altagracia, unos 36 kilómetros de distancia aproximadamente, sin embargo sólo se encontró con la promesa de que los médicos “saldrían con una lista ahorita”.

Los lugares designados para que los acompañantes “hagan tiempo” mientras las embarazadas dan a luz y se consultan en el centro médico son aceras, calles, bancos y filas de decenas de personas que tienen hora de llegada pero no de salida.

La mayoría de los que aguardan hablan entre ellos, otros fijan sus ojos en el hospital “buscando una forma de que pasen las horas” y alguien salga con respuesta de sus parientes.

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